Un tucumano se fue de vacaciones a “El Pingo” y su historia se hizo viral

Aprovechando el feriado XXL de carnaval, en el mes de marzo, Juan Pablo convenció a su mujer Viviana y su hija Candela, de 15 años, para que la escapada sea a esa localidad de Paraná Campaña.

Actualidad Por: Admin 28 de abril de 2022
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En “tucumano básico” decirle a alguien que se “vaya a El Pingo” es sinónimo de “irse al carajo” o de mandar a pasear a una persona ante un comentario que no se comparte, o como forma de cerrar una discusión.

Este regionalismo idiomático despertó el interés de Juan Pablo Avila, un tucumano de 43 años que, según le contó al sitio El Tucumano, se enteró que “El Pingo” existía, al ingresar ambas palabras en el GPS, y que se podía llegar en auto desde el Jardín de la República.

Allí surgió el deseo de ser el primer tucumano en cumplir con el mandato y llegar hasta ese lugar en el mundo, que se ubica a 874.6 kilómetros de Tucumán y demanda, como mínimo, 11.17 horas en auto.

 Aprovechando el feriado XXL de carnaval, en el mes de marzo, Juan Pablo convenció a su mujer Viviana y su hija Candela, de 15 años, para que la escapada sea a “El Pingo”, en Entre Ríos. Incluso, en la previa a llegar a la meca del insulto tucumano, Juan Pablo les contó a sus amigos y compañeros de trabajo del destino y pocos le creyeron.

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“Literalmente me fui a donde me han mandado todos, esa es la verdad”, le contó al sitio local el hombre de 43 años y luego narró lo que fue el viaje en el que casi se vuelve sin la prueba fotográfica de que había llegado al destino: “El GPS nos marcaba que estábamos en el centro de El Pingo. Buscábamos con mi señora un cartel, cualquier cosa que diga El Pingo y nada che. No teníamos nada y para nosotros era un bajón porque contar que fuiste a El Pingo y no tener una foto de un cartel o algo es un bajón mal ¿entendés?”.

La dificultad para encontrar el cartel radica, entre otras cuestiones, porque la localidad originariamente se llamaba San Julián, pero como la estación de trenes del poblado de poco más de 1000 habitantes, fue bautizada como “El Pingo” y se popularizó esa denominación, el municipio que se encuentra dentro del departamento de Paraná.

Casi resignado sin poder encontrar una foto con “El Pingo”, Juan Pablo iba saliendo de la localidad camino a Concordia cuando sobre la ruta encontró el cartel que le permitió inmortalizar la visita y que lo volvió viral. “Íbamos en la ruta, ya saliendo del pueblo, y en eso miro a la izquierda y veo en un paredón ‘El Pingo’. Inmediatamente, clavé los frenos del auto y di la vuelta. Me empecé a reír, no sabés esa alegría que tenía el vago, era el sueño del pibe. Era un cagadero de risa todos en el auto. Era lo máximo que habíamos logrado, llegar hasta ahí”, recordó el hombre sobre las emociones que los invadió a él y su familia.

Antes de abandonar el pueblo, una última escala en un almacén le sumo una anécdota más a la familia tucumana que charló con el dueño del local.

- Almacenero: Vos no sos de acá ¿no?.

- Juan Pablo: No, soy de Tucumán.

- A: Ahhh! Yo sé lo que significa esto para ustedes (dijo entre carcajadas).

- JP: Y sí, imaginate.

- A: ¿Sabés qué pasa? Yo estudié allá en el norte y vivía con un tucumano que, cada vez que se enojaba, me decía: “Andá, vos… Chupame tu pueblo, culiao”.

Según el turista, para que la experiencia fuera redonda le faltó un souvenir o recuerdo que contenga la leyenda con el nombre del lugar: “Yo buscaba recuerdos, una remera, un vaso, un caramelo que diga El Pingo. Creo que estaría bueno eso porque la gente de acá, del norte, va a ir. Imaginate traerte un recuerdo de El Pingo. Sos Dios. Un llavero nomás que diga El Pingo ¿Sabés lo que sería? ¿Qué tucumano no va a querer tener algo así?”.

Sobre su experiencia y si recomienda la localidad, contó: “Estaría bueno que los tucumanos visiten y disfruten un poco más El Pingo. Es un pueblo muy lindo, el balneario que tienen está bueno y la gente es muy servicial. Todo laburante quiere salir de vacaciones y estaría bueno que otros también lo hagan a ese viaje. El que tenga la posibilidad, se llega y se caga de risa. La mayoría de la gente de ahí no debe saber lo que significa El Pingo para nosotros, para ellos es un caballo. Acá nosotros lo tenemos implementado en todo, para los tucumanos El Pingo es especial”.

 (Fuente: La Nación)

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